LA VOZ EXCITANTE

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Roberto volaba con destino a Bogotá para hacer realidad un sueño que nació una noche hablando por radio en la banda de 20 metros.

Noche tras noche, se comunicaba con otros radioaficionados de distintas latitudes formando una "rueda", donde cada uno iba hablando en forma ordenada y se tocaban distintos temas durante horas.

Una día se escuchó una dulce y cantarina voz femenina que pedía autorización para ingresar a la "rueda". Se trataba de Eva María, una joven de 26 años, soltera, que vivía en Bogotá y no hacía mucho que había ingresado al mundo de la radio.

Ella respondía con mucha gracia los comentarios que recibía, era simpática y regresaba cada noche para integrar la reunión de amigos , lo que la convirtió en la reina del grupo.

Cada noche todos preguntaban por ella y no se animaba la tertulia hasta que se escuchaba su sensual y melodiosa voz en el aire, que les decía:

- Hola amigos, soy Eva María, aquí estoy nuevamente con ustedes...

En forma inmediata se animaba la conversación y cada uno intentaba concitar la atención de la reina. Ella se dejaba querer, alentaba la fantasía de todos, sin comprometerse con ninguno. Una noche les confidenció algo que impactó fuertemente a la audiencia:

- Saben, amigos, anoche soñé que estaba en la playa junto a todos ustedes...

- ¿Qué llevabas puesto, un bikini acaso...? - alguien preguntó.

- Yo hacía honor a mi nombre y sólo tenía puesto un brazalete de fantasía...

Esta revelación atragantó a algunos, enardeció a otros, mientras ella inmutable continuó relatando su sueño:

- Ustedes me perseguían, yo corría y corría hasta que Roberto logró alcanzarme...

- ¿Y qué pasó entonces, Eva María...?

Ella lanzó una fuerte carcajada y con voz inocente preguntó:

- ¿Qué creen ustedes que sucedió?

Todas las opiniones coincidían en que había ocurrido lo imaginable y ella impasible continuó con su historia:

- La verdad es que no lo sé, porque desperté justo en ese momento...

Después de esta revelación Roberto se obsesionó con la idea de conocerla. Noche tras noche soñaba con Evita en la playa y ocurrían distintas situaciones entre ellos dependiendo de la tertulia del día.

Un día Eva María desapareció de estas reuniones nocturnas y todos se preguntaban que habría ocurrido con ella. Pasaron los días, las semanas y nunca más se volvió a escuchar su voz sensual en el aire.

Roberto sumido en su delirante obsesión por la colombiana, decidió aprovechar un viaje de negocios a México, para hacer una escala en su país y conocerla personalmente.

El avión aterrizó en Bogotá y de inmediato, Roberto tomó un taxi con destino a la institución financiera donde trabajaba Eva María.

Una vez en el banco averiguó que ella era una importante ejecutiva que trabajaba en el tercer piso.

- Con la señorita Eva María Gutiérrez, de parte de Roberto Blanquier... - le dijo a su secretaria

La mujer lo miró algo sorprendida, se sonrió a medias y le preguntó:

- ¿Usted tiene cita con ella...?

No alcanzó a responder, cuando escuchó esa voz tan querida que llamaba a la joven asistente a su oficina.

A su regreso, la secretaria le pidió que pasara a su despacho. Al entrar escuchó nuevamente su voz cantarina que le decía:

- Soy Eva María Gutiérrez, ¿en qué lo puedo ayudar?

Roberto no pudo responder ante la visión de aquella gruesa señora algo mayor que le sonreía con benevolencia desde su cómodo sillón ejecutivo.


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Creado: Agosto 1997
Modificado: Abril: 2008




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