"Al enfrentar los últimos doscientos metros, La Sexta se corta 2 cuerpos a la delantera, segundo Picarquín, tercero Zorro Veloz. Fácil La Sexta, con 5 cuerpos de ventaja, cuando cruzan la meta ..."
Otro triunfo del Negro Araya, jinete de La Sexta, quien había sumado otro Derby más, a su larga historia de ganancias clásicas, era uno de los mejores jinetes de la época. En Viña del Mar, su ciudad natal, era muy querido a pesar de lo difícil de su carácter.
Algunos se referían a él, como el Indio Araya, por sus malos modos con la gente, ya que el Negro se sabía un jinete-estrella, tenía poca educación y un temperamento voluble.
Entre sus características como jockey, tenía la habilidad para "mover" al caballo en los últimos metros, haciendo gala de un "maquineo" que muchos envidiaban, donde Araya se movía acompasadamente al ritmo del caballo, empujando la cabeza del animal, transmitiéndole su energía y haciéndolo rendir de una forma increíble.
Unos años más tarde, el Negro Araya ganó El Ensayo del Club Hípico, con Par de Ases, por apenas una cabeza, en una competencia muy reñida, donde hizo prevalecer su conocimiento y habilidad en la conducción de los fina sangre de carrera.
En Enero del año siguiente, el dueño de Par de Ases, organizó una comida con todo el personal del corral del caballo, a pocas semanas del clásico El Derby, a la cual fue invitado su jinete.
- Negrito, el lunes tenemos un asado en mi casa con todos los empleados del corral, así que le agradecería que viniera.
- Mire, don Humberto, yo sólo corro su caballo, y no hago vida social con los propietarios...
La ira del dueño de Par de Ases fue indescriptible y de inmediato, decidió desmontar a Araya y entregar el caballo a Héctor Pilar, rival eterno del Negro, para correr el Derby. El jinete Pilar asistió encantado a la comida en casa del dueño.
Una semana antes del Derby, un preparador conocido como el "tío Jorge", le ofreció al Negro Araya la conducción de Kuriñanco, un caballo con una opción muy secundaria.
El día de la carrera, el Negro antes de irse al hipodromo, se despidió de su señora:
- Mire, mijita, hoy día le gano a Par de Ases aunque tenga que darlo vuelta...
Antes de la carrera, en el recinto de la troya, donde los jinetes reciben las últimas instrucciones, el "tío Jorge" le dijo al Negro:
- Venga a mitad de lote, tráigalo tranquilo y al llegar a la última curva lo apura para entrar entre los cinco primero a tierra derecha...
- No se preocupe, don Jorge, yo sé lo que tengo que hacer...
Llegó el gran momento de la carrera de 2.400 metros, y después de un momento de espera, se largó el gran clásico hípico El Derby.
En la partida Kuriñanco se fue violentamente hacia los palos, Araya lo tuvo que sofrenar para no estrellar a otros competidores y logró quedar en un décimo lugar por el lado interior.
En la recta opuesta, Kuriñanco venía octavo corriendo por los palos, mientras Par de Ases, venía segundo en su modalidad típica de venir entre los punteros.
Al llegar a la última curva, el Negro apuró a Kuriñanco pero no conseguía pasar, porque venía encajonado por dentro. En plena curva Araya le grita a Ricardo Madariaga, jinete del caballo que lo antecedía:
- Richard, déjame pasar que traigo mucho caballo...
El viejito Madariaga se abrió con su caballo y Kuriñanco pasó como una exhalación pegado a la baranda interior, quedando en el cuarto lugar, mientras en los parlantes del Sporting se escuchaba al relator:
"Entran a tierra derecha, en los cuatrocientos, Par de Ases toma la delantera se distancia 2 cuerpos, mientras avanza fuerte por los palos Kuriñanco al segundo lugar..."
El Negro a 200 metros de la meta estaba apenas a un cuerpo de Par de Ases y empezó a exigir con toda su energía al noble animal, dándole fustazos y maquineándolo hasta que logró hacerlo avanzar.
"En los últimos 100 metros, Kuriñanco empareja al favorito, Par de Ases reacciona, los dos iguales, no se sacan ventaja y en el último salto parece que gana Kuriñanco. Fallo fotográfico a primer lugar..."
Terminada la carrera, mientras sofrenaban sus cabalgaduras, Araya se pone al lado de Par de Ases y le dice a Héctor Pilar, su rival de siempre:
- Así ganan los campeones, desgraciado, vendido, hijo de ...
Una vez en el podium de los ganadores, entre el asedio de los periodistas y fotógrafos, el Negro Araya feliz y socarrón respondía una entrevista:
- Quiero agradecer al dueño de Par de Ases por haberme desmontado de su ejemplar porque así tuve la oportunidad de ganar el Derby...

Enero 1998