¡SOLO POR ESTA NOCHE...!

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La insistencia del teléfono sacó a Exequiel de la modorra que le producía el último noticiero nocturno y disgustado levantó el auricular:

  • Buenas noches, Don Exequiel, perdone la impertinencia de llamarle a estas horas....
  • ¿Quien es usted?
  • Soy Eugenia, la recepcionista de su empresa...

La imagen de una linda y simpática joven que adornaba su oficina desde hacía unos meses, disipó en parte su mal humor, pero no comprendía el motivo de la llamada.

  • Dígame, ¿en qué puedo ayudarla?
  • Me echaron del departamento donde vivía con mi novio y no tengo donde pasar la noche...
  • Dígale a su novio que la lleve a un hotel...
  • No puedo, porque fue él quien me echó de su departamento...
  • ¿Y qué quiere usted de mí?
  • Si me puede alojar en su departamento por esta noche...

La petición le pareció insólita porque apenas conocía a esta joven, pero con tal de romper la monotonía y aburrimiento de su soledad, era capaz de cualquier cosa y dubitativo le respondió:

  • ¿Por qué no llama a algún familiar cercano...?
  • Mi familia es del norte y aquí no conozco a nadie, salvo a mi ex-novio...
  • Váyase a un hotel, entonces
  • Don Exequiel no sea así, si me permite quedarme seré buena con usted, no lo pasará mal...

La conversación estaba tomando un giro inesperado y excitante, pero algo no encajaba en este cuadro, así que evasivo respondió:

  • Eugenia, no le prometo nada, me parece todo muy extraño, pase por aquí y hablaremos...

Poco rato después, llegó ella cargando una enorme maleta que arrastró con dificultad hasta el vestíbulo. Exequiel se sorprendió ante la belleza de la joven que le resultaba mucho más atractiva que esa recepcionista que apenas miraba cuando llegaba a su empresa.

Ella lo saludó con un sonoro beso en la mejilla y en forma intencionada le dijo:

  • Hola, jefe, vengo tan disgustada y cansada que quisiera tomar algún refresco...

Antes que Exequiel reaccionara, ella se acercó al mini-bar y se sirvió un vaso de whisky con soda.

  • Dígame, Eugenia, ¿qué le ocurrió con su novio...?
  • No me hable de ese desgraciado, después de 6 meses de convivencia, me echa como un perro de su casa...
  • ¿Y qué piensa hacer ahora?
  • No lo sé, quedarme aquí hasta mañana sábado, si usted me lo permite...
  • Este departamento es pequeño, tiene una sola habitación. Si se queda, tendría que dormir aquí en el living...
  • ¿Su cama es grande? - preguntó ella
  • Sí, es una Super King de 2 plazas.

Acto seguido se levantó sin decir una palabra, sacó unas cosas de su maleta y partió al baño a ducharse. Exequiel estaba desconcertado con el desparpajo de esta mujer que no se aproblemaba por nada, todo parecía tan natural para ella.

Al cabo de un rato salió del baño, envuelta en una toalla y se sentó a su lado.

  • ¡Tan buena onda que es usted...! - dijo ella

Antes que Exequiel respondiera, se acurrucó a su lado y comentó:

  • Echo de menos al infeliz de Pedro, me gusta a pesar de lo idiota que es...

Contradictorias emociones invadían a Exequiel, mientras esta joven semidesnuda seguía pegada a él. Le acarició el pelo y ella sonrió levemente, sin decir nada.

Recordó su lejana época de adolescente, cuando debutó como amante aficionado con una compañera de colegio, que resultó ser mucho más diestra que él ante su torpeza virginal.

Más tarde, en su fracasado matrimonio, la iniciativa siempre le había correspondido a él, mientras su ex-señora participaba en este juego con desgano, con poco interés, como si fuese un mal necesario que debía tolerar por el hecho de haberse casado.

Una vez separado, intentó recuperar el tiempo perdido, aprendiendo nuevas técnicas amatorias, pero siempre quedó con la sensación que su desempeño en este arte no era muy brillante.

  • Hace frío aquí, ¡vámonos a la Super King...! - dijo ella
  • Bueno... - fue su lacónico comentario, al volver de su ensoñación

Una vez en la enorme cama, él la besó con pasión, intentando iniciar un juego amoroso, pero Eugenia reaccionó con escaso interés ante los diversos estímulos aplicados por Exequiel. Después de varios intentos fallidos por entusiasmarla, se dio media vuelta y la abandonó, refugiándose en su parcela dentro de la enorme cama.

Ella reaccionó de inmediato y le dijo:

  • Eres una buena persona, Exequiel, pero muy torpe para amar a una mujer. Yo te enseñaré lo que desconoces, sólo déjate llevar ...

Acto seguido, ella cruzó la imaginaria frontera de la Super King para iniciar una clase magistral a su alumno, varias décadas mayor que ella.

Cada detalle le producía un inmenso placer y veía como Eugenia disfrutaba enseñándole los secretos de esta laberíntica galaxia orgasmal. Fue un largo largo paseo hacia recónditos lugares de un universo desconocido que provocaba una inagotable fuente de energía y satisfacción, que los incitaba a seguir navegando hacia el infinito.

Al día siguiente, Exequiel despertó tarde y vio que estaba solo en su cama. Llamó a Eugenia y ella apareció vestida con la misma ropa de la noche anterior, empujando su enorme maleta.

  • ¿Qué pasa, ya te vas...? - preguntó sorprendido
  • No, acabo de regresar, fui a buscar las últimas cosas que tenía donde Pedro.

Exequiel la miró con sorpresa y le preguntó:

  • ¿Que vas a hacer, entonces?
  • Quedarme aquí contigo, hasta que logres tu licencia de piloto de la Super King...
  • Gracias, maestra, por su apoyo. Espero que su estadía sea breve, no más de una noche... boreal.

Firma
Mayo 2000




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